Reaprendiendo desde la Inteligencia Emocional

Voy tomando conciencia de que mis sentimientos son míos, no necesito evitarlos ni rechazarlos.

Mis emociones me dan información, en el aquí y ahora, de lo que sucede en la interacción entre el mundo exterior y mi interior, me ayudan a saber si necesito contactar con lo que sucede fuera de mi organismo, o si necesito retirarme, atenderme y cuidarme.

Cuando me enfoco en mi cuerpo en el momento presente, cuando pongo atención a mi respiración, cuando la dejo fluir libremente y sin forzar, cuando observo internamente cómo están mi tripa, mis hombros, mis piernas, mis puños, mi pecho … re-aprendo de nuevo cómo se siente mi cuerpo, le escucho y me doy cuenta de lo que necesita; entonces puedo decidir atender a su necesidad real y no perderme en las “necesidades creadas” que mi mente se ha ido inventando.

Continúo reaprendiendo a dejar de dar valor a mis pensamientos por encima de las sensaciones y las emociones. Soy consciente de que todos mis sentimientos son míos y me hago cargo de ellos, antes algunos no me gustaban, ahora los voy aceptando, forman parte de mi ser, gracias a esta aceptación voy aprendiendo a conocerme y a estar en calma conmigo; de esta manera las emociones igual que vienen se van, no se quedan enganchadas ni me bloquean.

Cuando tomo conciencia de mi respiración y ésta es mi anclaje, reconozco mis sensaciones corporales, siento mis emociones con claridad y me ayudan a conocer y respetar mis límites: siento que estoy en el buen camino.